El lugar donde es verano de día e invierno de noche: la vida extrema en el páramo
Imagina estar a 15 °C bajo un sol abrasador a las doce del mediodía y, doce horas después, despertar a -2 °C con escarcha cubriendo tu carpa. Bienvenido al páramo: el único lugar del planeta donde la flora y la fauna tienen que adaptarse al cambio de dos estaciones en menos de 24 horas.
Entender el clima y la vegetación del páramo es entender un problema de ingeniería: cómo sobrevivir a un congelamiento cada noche y a una quemadura cada mediodía, todos los días del año, sin poder moverse del sitio.
El ciclo térmico de un solo día
Radiación ultravioleta extrema. A 3.000 metros hay un tercio menos de atmósfera filtrando el sol.
Congelamiento. La escarcha cubre el suelo y el agua de las hojas se vuelve hielo.
Un bosque tropical vive en un rango de pocos grados durante todo el año. Aquí ese rango se recorre entero cada día. Ninguna planta de tierra caliente aguantaría una semana.
¿Cómo sobreviven las plantas al congelamiento diario?
1. Abrigos integrales de hojas muertas
Si observas un frailejón, verás que las hojas secas no se caen: se pegan al tronco formando un faldón hacia abajo. Ese abrigo aísla el tallo central de los vientos helados y evita que los fluidos internos de la planta se congelen durante la noche.
2. Anticongelante natural
Muchas especies paramunas producen sustancias azucaradas en sus células que funcionan como un anticongelante. Así los cristales de hielo no alcanzan a romper las paredes celulares cuando la temperatura cae bajo cero. Es el mismo principio que usa la industria para que un líquido no se congele: bajar su punto de congelación en vez de pelear contra el frío.
3. La roseta protectora
Durante la noche, las hojas más jóvenes de la parte superior se cierran apretadamente sobre el brote central para proteger el tejido de crecimiento, y vuelven a abrirse con los primeros rayos del sol. La planta, literalmente, se abriga al acostarse.
Tres defensas para no crecer casi nada. Todo ese trabajo le permite al frailejón crecer un centímetro al año. Lo contamos en los cinco datos del páramo: uno de tres metros lleva más de 300 años ahí parado.
Fauna de alta montaña: maestros del ahorro de energía
El cóndor de los Andes
Aprovecha las corrientes térmicas que se generan cuando el suelo helado se calienta rápido en la mañana, y las usa para elevarse casi sin gastar energía. El mismo contraste térmico que castiga a las plantas es lo que le permite volar a él.
El colibrí del páramo
El Oreotrochilus tiene el metabolismo más acelerado que se pueda imaginar y ninguna posibilidad de alimentarse de noche. Su solución es el torpor: baja su temperatura corporal y su ritmo cardíaco hasta un estado parecido a la hibernación, y así deja de gastar lo que no podría reponer. Al amanecer vuelve a encenderse.
Qué significa esto si vas a caminarlo
Lo mismo que le exige al frailejón te lo exige a ti, en versión corta: el clima cambia varias veces en una caminata. Se pasa de sudar bajo el sol a necesitar chaqueta cuando entra la niebla, y de vuelta, en menos de una hora.
- Ropa térmica en capas, que se puedan quitar y poner sin parar la caminata.
- Impermeable: la niebla moja aunque no llueva.
- Botas de senderismo con agarre; el musgo mojado resbala.
- Bloqueador solar, incluso nublado. La radiación no baja con las nubes.
- Termo con bebida caliente.
Verlo funcionando, en Guasca
Renasie es una Reserva Natural de la Sociedad Civil en el páramo de Guasca, a menos de dos horas de Bogotá. Caminarlo con alguien que interpreta el territorio es la diferencia entre ver plantas y ver un sistema resolviendo un problema imposible.
Puedes venir por el día en una caminata con almuerzo campesino, o quedarte a dormir con Páramo por una Noche y sentir tú mismo el cambio de estación de la madrugada. En Reservas está la lista completa de qué llevar.